La respuesta honesta es "depende" — pero acá te explicamos exactamente de qué depende, con rangos de precio reales por tipo de tienda y los costos que casi nadie te aclara antes de cobrarte.
Porque "tienda online" no es un producto único. El precio se mueve según cinco factores concretos. Entenderlos te deja comparar cotizaciones sabiendo qué estás pagando.
No es lo mismo cargar 15 productos sin variantes que 800 con talles, colores, stock por sucursal y combinaciones de precio. Cuantos más productos y más variantes, más trabajo de carga, estructura y mantenimiento — y eso se refleja en el presupuesto.
Integrar Mercado Pago suele venir incluido. Sumar otras pasarelas, cuotas, transferencia automatizada, cálculo de envío por agencia o integración con un courier agrega horas de configuración y pruebas. Cada integración real cuesta tiempo, no solo "activar un botón".
Una plantilla adaptada con tu logo y colores es lo más económico. Un diseño propio, pensado para tu marca y para convertir, lleva más horas de trabajo. Ahí está la diferencia más grande entre una tienda barata y una que realmente vende.
Una tienda puede entregarse "funcionando" sin nada de SEO. Pero si querés que Google te traiga compradores, hay trabajo extra: estructura optimizada, fichas de producto escritas para vender y para buscar, datos estructurados. Es opcional, pero es lo que separa vender de solo existir.
Una tienda no es un cuadro que se cuelga y listo. Actualizaciones, copias de seguridad, cambios de temporada, dudas que surgen. Algunos presupuestos lo incluyen unos meses, otros lo cobran aparte. Conviene saberlo de entrada para no llevarte sorpresas.
Cifras orientativas en dólares (2025–2026) para que llegues a la reunión con una expectativa realista. No son tarifas fijas: cada proyecto se cotiza según lo que necesita. Pero estos rangos reflejan lo que se paga hoy en plaza.
Plantilla adaptada con tu marca, catálogo chico (hasta unos 30–50 productos), Mercado Pago integrado y lo justo para empezar a vender. Ideal para emprendimientos que recién arrancan y necesitan estar online ya, sin una inversión grande. SEO mínimo y diseño no personalizado.
Diseño personalizado a tu marca, catálogo más amplio con variantes, Mercado Pago y opciones de envío configuradas, SEO trabajado desde el día 1 y fichas de producto pensadas para convertir. Es el rango donde caen la mayoría de los negocios que quieren vender en serio, no solo tener presencia.
Desarrollo con requerimientos particulares: integraciones con sistemas de gestión o facturación, lógica de stock por sucursal, automatizaciones, multi-idioma o funcionalidades específicas de tu operativa. Acá el precio depende del alcance real y se define con un relevamiento previo.
Una aclaración importante: desconfiá tanto del "te hago la tienda por 100 dólares" como del presupuesto inflado sin justificación. Lo primero casi siempre termina en una tienda que no convierte, sin SEO y sin soporte. Lo segundo, en pagar de más por trabajo que no necesitás. El precio justo es el que se corresponde con lo que realmente vas a recibir — y eso debería estar escrito en el presupuesto, no prometido de palabra.
Cuando recibís una cotización, lo que cuesta plata es el trabajo único de poner la tienda en marcha: el diseño, la programación o configuración de la plataforma, la carga inicial del catálogo, la integración de Mercado Pago, la configuración de envíos y la capacitación para que sepas usar el panel. Eso es lo que normalmente entra en el precio "de la tienda".
Lo que muchas veces queda afuera y conviene preguntar de entrada: la fotografía profesional de los productos, la redacción de todas las fichas si tenés cientos de productos, las campañas de publicidad (Google Ads, Instagram), el contenido de un blog para SEO y el mantenimiento mensual después del lanzamiento. No es que falte en la propuesta por mala fe — es que son trabajos distintos. El problema aparece cuando creés que están incluidos y no lo están.
Por eso la pregunta más útil que podés hacerle a cualquier proveedor no es "¿cuánto sale?", sino "¿qué incluye exactamente este precio y qué quedaría aparte?". Una respuesta clara y por escrito te dice más sobre con quién estás tratando que cualquier portfolio.
Una tienda online tiene un costo inicial y costos que se repiten todos los meses o años. Ignorar los segundos es el error de cálculo más común. Estos son los habituales en Uruguay.
El dominio y el hosting son inevitables: son la dirección y el lugar donde vive tu tienda. La comisión de la pasarela de pago se descuenta de cada venta, así que no la pagás de tu bolsillo pero sí afecta tu margen — conviene tenerla en cuenta al definir precios. El mantenimiento y la publicidad son opcionales en lo técnico, pero en la práctica, una tienda que nadie cuida ni promociona termina siendo plata enterrada.
Comparar precios sin comparar alcances. Dos presupuestos con cifras muy distintas casi nunca son por lo mismo. Antes de elegir por precio, asegurate de que estás comparando tiendas equivalentes: mismo diseño, mismo SEO, mismo soporte, mismas integraciones.
Olvidarse de los costos recurrentes. Mucha gente presupuesta solo la inversión inicial y se sorprende con el dominio, el hosting o la comisión de la pasarela. Sumalos desde el principio para saber el costo real de tener la tienda funcionando todo el año.
Elegir lo más barato y pagar dos veces. Una tienda mal hecha que no convierte ni aparece en Google no es barata: es plata perdida más el costo de rehacerla bien después. Lo barato sale caro cuando se trata de una herramienta de venta.
No pedir todo por escrito. Lo que no está en el presupuesto, no está acordado. Plazos, qué incluye, qué queda aparte, qué pasa con el soporte: todo eso debería estar documentado antes de empezar, no resolverse a mitad del proyecto.
Pensar la tienda como un gasto y no como una inversión. La pregunta de fondo no es solo "cuánto cuesta", sino "cuánto me va a ayudar a vender". Una tienda bien hecha se paga sola con las ventas que genera. Una mal hecha es un gasto sin retorno por más barata que haya sido.
Depende del tipo de tienda. Como referencia en plaza (2025–2026): una tienda básica con plantilla adaptada y catálogo chico ronda los USD 400 a 800; una tienda profesional con diseño propio, SEO e integraciones suele ir de USD 800 a 2.000; y una tienda a medida con requerimientos particulares parte de USD 2.500 en adelante. El precio final se define según la cantidad de productos, el diseño, las integraciones y el SEO que necesites.
Los recurrentes habituales son el dominio (desde unos USD 30–40 al año para un .uy o .com.uy), el hosting (desde unos USD 5–20 al mes según el plan) y la comisión de Mercado Pago, que se descuenta de cada venta. A eso se le pueden sumar, de forma opcional, un plan de mantenimiento mensual y la inversión en publicidad. El SSL suele venir incluido con un buen hosting.
Porque casi nunca es lo mismo. La diferencia está en cosas concretas: una usa una plantilla genérica y la otra un diseño propio pensado para tu marca; una entrega la tienda "funcionando" y la otra la entrega optimizada para Google; una carga 20 productos y la otra 300 con variantes; una no incluye soporte y la otra sí. Antes de comparar precios, conviene comparar exactamente qué incluye cada propuesta.
En nuestro caso sí, la integración de Mercado Pago viene como parte estándar de toda tienda que construimos: tarjetas, transferencia, efectivo y cuotas. Lo que conviene aclarar siempre con cualquier proveedor es si la comisión por venta corre por tu cuenta (sí, la cobra Mercado Pago, no el desarrollador) y si sumar otras pasarelas o medios de pago tiene un costo adicional.
Depende de tu momento. Si estás validando una idea con poco presupuesto, una tienda básica te permite empezar a vender ya. Pero si tu negocio ya tiene tracción y querés que la tienda traiga clientes desde Google y convierta visitas en ventas, la inversión en diseño y SEO se paga sola. El error es pagar por una tienda profesional y recibir una plantilla, o esperar resultados de una tienda profesional habiendo pagado por una básica.
Una tienda online bien hecha suele estar en producción en unas 3 a 4 semanas desde el diagnóstico, dependiendo del tamaño del catálogo y de qué tan rápido se entreguen los materiales (productos, fotos, textos). Aparecer bien posicionada en Google lleva más tiempo —el SEO orgánico se construye— pero dejar la base correcta desde el día 1 acelera todo ese proceso.
En menos de 24 horas te decimos cuánto costaría tu tienda según lo que realmente necesitás — qué incluye y qué quedaría aparte.
Sin presentaciones de ventas. Sin presión. Solo una conversación honesta.