En octubre de 2024, en una mesa redonda en Harvard, Sam Altman dijo algo que poco más de un año después iba a sonar extraño. Le preguntaron por la posibilidad de meter publicidad en ChatGPT y respondió, palabras textuales, que la idea le resultaba “una especie de último recurso”. Habló del valor de un asistente que no tuviera “otro interesado en el medio”. Habló de magia. Habló, sobre todo, como alguien que entendía perfectamente bien qué es lo que hace especial al producto que dirige.

Pasaron quince meses. El 16 de enero de 2026, Fidji Simo —la CEO de Aplicaciones de OpenAI, francesa, exejecutiva de Meta, ex CEO de Instacart, conocida en Silicon Valley como una de las personas vivas más calificadas para convertir tráfico en dinero— publicó un comunicado anunciando que ChatGPT iba a tener anuncios. El texto hablaba de “acceso”, de “misión”, de “confianza”. Tres semanas más tarde, el 9 de febrero, aparecieron las primeras piezas: cajitas etiquetadas como Sponsored, ubicadas debajo de las respuestas, con tipografía sobria y un favicon de marca.

Ese mismo mes, en pleno Super Bowl, Anthropic —la dueña de Claude, el principal competidor de ChatGPT— pasó al aire un comercial que se burlaba exactamente de ese escenario: una asistente virtual interrumpiéndose en mitad de una respuesta para recomendar absurdamente un producto. Altman respondió en X llamando a Anthropic “una compañía autoritaria”. El intercambio duró un día y se olvidó. Quedó algo más importante: que dos de las empresas más prometedoras de la IA habían empezado a pelearse por el lugar donde van a vivir los próximos diez años de publicidad digital.

“El mayor cambio en publicidad digital desde el lanzamiento de Google AdWords en el año 2000 está pasando en este momento — y la mayoría del mercado todavía no lo vio.”

Los números son obscenos

ChatGPT procesa alrededor de 2.500 millones de prompts por día. Tiene unos 800 millones de usuarios activos semanales. De esos, apenas el 5% paga una suscripción. El otro 95% —algo así como 760 millones de personas— es el inventario más grande, joven y subutilizado de la historia reciente de internet. Para ponerlo en perspectiva: en noviembre de 2023, ChatGPT.com ni siquiera figuraba entre los cien sitios más visitados del mundo. Hoy es el quinto. Solo lo superan Google, YouTube, Facebook e Instagram. Y ninguno de ellos creció a esta velocidad.

OpenAI apunta a 2.500 millones de dólares en ingresos por publicidad en 2026 y 100.000 millones para 2030. Las cifras parecen ridículas hasta que uno mira el otro lado del balance: la empresa quema dinero a un ritmo previsto de 115.000 millones de dólares hasta 2029. Las suscripciones no alcanzan. La venta de tecnología tampoco. Hace falta otra cosa, y hace décadas que la economía digital tiene una sola respuesta a esa pregunta.

El piloto arrancó en febrero con un costo por mil impresiones de 60 dólares —comparable a las plataformas premium de televisión conectada— y un mínimo de inversión de 200.000 dólares. Era, en los hechos, un producto para Procter & Gamble, no para una pyme de LATAM. Pero el precio cayó rápido: en abril ya había anunciantes pagando 25 dólares por mil impresiones, el mínimo bajó a 50.000, después a cero. El 5 de mayo de 2026, OpenAI lanzó ChatGPT Ads Manager, abierto al público estadounidense, con pago por clic entre 3 y 5 dólares, herramienta de conversiones y un píxel de seguimiento al estilo Meta.

El dilema del amigo falso

Cuando uno entra a Google a buscar “mejores notebooks 2026”, sabe que las primeras opciones son pagas. La transacción es transparente. Pero cuando uno le pregunta a ChatGPT cuál es la mejor notebook para edición de video con presupuesto de mil dólares y tres dependientes, no está consultando un directorio: está conversando con algo que suena como un asesor. La diferencia es de fondo.

Investigaciones académicas que circulan desde 2024 muestran que los usuarios tienen serias dificultades para detectar publicidad embedida en interfaces conversacionales. Y cuando finalmente la detectan, la reacción no es de molestia: es de traición. Esto es lo que algunos marketers responsables están empezando a llamar el fake friend dilemma —el dilema del amigo falso.

“La gente le cuenta a ChatGPT cosas que no le cuenta a su pareja: miedos médicos, dudas espirituales, problemas matrimoniales. Lo hace porque cree que está hablando con algo que no tiene agenda.” — Zoë Hitzig, ex investigadora de OpenAI

Eso lo entiende mejor que nadie Zoë Hitzig, investigadora que renunció a OpenAI en febrero, justo cuando arrancaba el piloto. Hitzig explicó después que durante años los usuarios de ChatGPT habían generado lo que ella llama “un archivo de candor humano sin precedente”. La advertencia es que un sistema publicitario construido sobre ese archivo crea incentivos económicos enormes para erosionar, lentamente, la promesa de neutralidad.

OpenAI responde con un principio que llama Answer Independence (Independencia de la Respuesta): el modelo que genera respuestas y el sistema que selecciona anuncios son piezas físicamente separadas. El modelo no sabe que hay un anuncio. Fidji Simo afirmó en febrero: “El modelo puede decir: bueno, veo los anuncios de estas dos empresas, pero la verdad, esta es buena y esta otra no. Algunas marcas lo van a odiar. Pero vivimos en un mundo donde lo que importa es la autenticidad”. Es una promesa difícil de auditar y bastante más difícil de mantener bajo presión comercial.

Quién dirige todo esto — y qué dice sobre lo que viene

Vale detenerse en quién es Fidji Simo. No es una investigadora científica: es una operadora. Empezó en eBay en 2007. Pasó once años en Facebook, donde rentabilizó el feed móvil cuando nadie sabía cómo meter publicidad sin destrozar la experiencia. Después fue CEO de Instacart. Cuando llegó a OpenAI en mayo de 2025, un investigador anónimo le dijo a la prensa: “existe el riesgo de que los investigadores de OpenAI vean a Fidji como la persona que va a transformar a ChatGPT en Facebook”.

Su equipo incluye a Kevin Weil, ex Instagram de la época en que esa red empezó a meter publicidad; a Shivakumar Venkataraman, seis años en ingeniería publicitaria de Google; y a Benji Shomair, hoy vicepresidente de monetización. Es, sin metáforas, una segunda casa de Meta dentro de OpenAI. Los socios anunciados —Dentsu, Omnicom, Publicis, WPP, más Adobe, Criteo, StackAdapt, Kargo y Pacvue— confirman el plan: retargeting, creatividad avanzada, publicidad para retailers, distribución masiva vía agencias.

Qué cambia para el marketing digital en América Latina

Primero, nace un canal nuevo. Para una empresa, una agencia o un emprendedor en América Latina, existe hoy la posibilidad real de comprar tráfico calificado dentro de conversaciones de inteligencia artificial. Esto no existía hace cinco meses. La novedad más comparable es el lanzamiento de Google AdWords en octubre del año 2000: quienes entraron temprano construyeron negocios enteros sobre el arbitraje de un canal que el resto del mercado tardó tres años en entender. Hay motivos para pensar que en doce meses se podrá decir algo parecido sobre quienes hayan testeado los anuncios de ChatGPT entre abril y septiembre de 2026.

Segundo, cambia el tipo de creatividad que importa. La publicidad de Google está optimizada para palabras clave; la de Meta para audiencias; la conversacional, por diseño, está optimizada para contexto. Los headlines observados en las primeras piezas tienen entre 13 y 17 caracteres —la mitad de lo que permite Google Ads. La estética del cartel encendido no funciona acá. El anuncio tiene que ser específico, oportuno, casi tímido.

Tercero, el posicionamiento clásico en buscadores está empezando a morir más rápido de lo que la mayoría calcula. Si ChatGPT, Perplexity y Gemini se convierten en interfaces de descubrimiento —y todo indica que sí— el viejo trabajo de optimizar páginas para Google va a competir, y rápido, con lo que la industria llama Generative Engine Optimization (GEO): hacer que un sitio sea citado por modelos de lenguaje cuando alguien les hace una pregunta. No es publicidad; es equivalente al posicionamiento orgánico de 2005.

“No aparecer en las respuestas de un modelo de lenguaje se va a sentir, cada vez más, como no existir.”

Cuarto, el siguiente paso no son los anuncios: es el comercio agéntico. OpenAI ya tiene infraestructura básica para que, en algún momento de 2027, un usuario pueda decir “comprame esta zapatilla” y ChatGPT cierre la operación sin redirección, cobrando comisión. El piloto con Shopify, Instacart y otros viene desde hace meses. Cuando eso pase —y va a pasar— la publicidad va a ser solo el aperitivo. La pregunta para el marketing ya no va a ser cómo conseguir un clic, sino cómo conseguir que una IA recomiende tu producto en el momento en que toma una decisión por su usuario.

El mapa de los jugadores: quién apuesta qué

OpenAI (ChatGPT): All-in en publicidad. ChatGPT Ads Manager activo desde mayo 2026. Meta: $100B en ingresos para 2030.

Anthropic (Claude): Sin publicidad. Declaración pública y por escrito: no habrá anuncios. Modelo de pura suscripción.

Google (Gemini): Sistema publicitario gigante en otra parte del ecosistema. Va definiendo la cancha sobre la marcha.

Perplexity: Intentó el modelo publicitario (noviembre 2024), lo abandonó (febrero 2026). Reorientación a suscripción.

Esto significa que durante los próximos dos o tres años, el usuario común va a estar haciendo, sin darse cuenta del todo, una elección. Hay un mundo donde se conversa con asistentes financiados por marcas, regalados al usuario a cambio de su atención. Y hay un mundo donde se paga con dinero, sin terceros, como cualquier otra herramienta profesional. Las dos posibilidades existen. Las dos están abiertas. Y como suele pasar con estas cosas, la decisión va a tomarse por defecto: la gente va a usar lo que tenga gratis a mano.

Análisis para la región: por qué importa ahora en LATAM

Para empresas y agencias de marketing en México, Brasil, Colombia, Argentina, Chile y el resto de América Latina, la ventana de entrada a un canal nuevo siempre es más corta de lo que parece. El mercado publicitario regional sigue dominado por Meta y Google, que concentran más del 70% de la inversión digital. ChatGPT Ads Manager está disponible primero en Estados Unidos, pero los modelos de expansión de OpenAI son rápidos: la plataforma de pago llegó a la mayoría de los países de habla hispana en meses desde su lanzamiento.

El primer movimiento estratégico no es gastar: es entender. Mapear qué conversaciones en ChatGPT tienen relación con el negocio propio, qué intenciones comerciales se activan, qué tipo de copy funciona en un contexto conversacional. Las empresas que hagan ese trabajo de exploración entre ahora y fin de 2026 van a tener una ventaja real cuando el canal escale. Las que esperen el caso de éxito regional van a pagar el doble por el mismo clic.

Hay también una dimensión de posicionamiento orgánico que no requiere inversión publicitaria: el Generative Engine Optimization. Sitios con contenido claro, estructurado, con autoridad temática y referencias cruzadas son más fáciles de citar por modelos de lenguaje. En Neuratia ya trabajamos con clientes en este enfoque: cómo la IA está cambiando la creación de contenido, el impacto real de la IA en la productividad y cómo Meta está rediseñando la publicidad digital con IA son ejemplos de contenido que construye presencia en este nuevo ecosistema.

Conclusión: el sueño del anunciante y la pesadilla del usuario

Dentro de cinco años, cuando alguien le pregunte a un asistente artificial qué auto comprar, ya no va a ser obvio si la respuesta surgió de un análisis honesto, de un acuerdo comercial bien camuflado, o de algo que está en el medio y para lo cual ni siquiera existen aún las palabras. La industria del marketing digital, que pasó treinta años aprendiendo a hablarle al usuario sin que se diera cuenta, se está topando con un escenario nuevo: un canal donde el usuario no se da cuenta de nada en absoluto, ni siquiera de que está siendo segmentado.

Es el sueño de cualquier anunciante. Y también, quizá, la pesadilla más completa que el oficio se haya permitido imaginar. Lo único raro es que está pasando ahora, en mayo de 2026, mientras casi todo el mundo mira para otro lado.

Fuentes

  • Axios — OpenAI launches self-serve ad platform (5 de mayo de 2026)
  • OpenAI — Nuestro enfoque sobre los anuncios y la ampliación del acceso (16 de enero de 2026)
  • OpenAI — New ways to buy ChatGPT ads (5 de mayo de 2026)
  • Digiday — From hatred to hiring: OpenAI's advertising change of heart
  • Digiday — OpenAI turns on cost-per-click ads inside ChatGPT
  • Marketing Dive — OpenAI solidifies ad platform ambitions with ChatGPT Ads Manager
  • Search Engine Land — OpenAI adds CPC ads to ChatGPT
  • Sources / ACCESS Podcast — OpenAI's Fidji Simo on ads in ChatGPT
  • ALM Corp — ChatGPT Ads Launch: $60 CPM Pricing & Immediate Placement
  • SemiAnalysis — GPT-5 Set the Stage for Ad Monetization and the SuperApp
  • The Hans India — Former OpenAI Researcher Warns Against Ads in ChatGPT
  • ContentGrip — OpenAI starts testing ads in ChatGPT for Free and Go users
  • MaaS — ChatGPT Ads Are Live: How They Work, How to Run Them