Durante años, la industria de la inteligencia artificial discutió en términos abstractos cuándo llegaría el momento en que una IA pudiera superar a los mejores hackers humanos. Ese momento, al menos en el ámbito de la ciberseguridad ofensiva, parece haber llegado. Y lo que revela no es solo un logro técnico notable: es un espejo que le pone enfrente al sector una pregunta incómoda sobre transparencia, poder y responsabilidad.
La historia tiene varios protagonistas: Anthropic, la empresa fundada por ex empleados de OpenAI y conocida por su énfasis en la seguridad de la IA; Sam Altman, CEO de OpenAI y su rival más visible en el mercado; y un modelo de lenguaje que, según su propia creadora, puede hackear cualquier sistema operativo o navegador conocido cuando recibe instrucciones para hacerlo. El escenario es el de una industria que intenta, todavía con torpeza, definir sus propias reglas.
Qué es Claude Mythos y por qué Anthropic decidió no publicarlo
Claude Mythos Preview es un modelo de inteligencia artificial de propósito general que Anthropic describe como excepcionalmente capaz en tareas de seguridad informática. A diferencia de modelos anteriores, Mythos puede no solo identificar vulnerabilidades conocidas, sino también explotar fallos desconocidos (lo que en la jerga técnica se llama "zero-days") de forma autónoma, sin necesidad de que un humano le indique exactamente cómo hacerlo.
En las semanas previas al anuncio, Anthropic utilizó Mythos para realizar pruebas internas. Los resultados fueron llamativos: el modelo identificó miles de vulnerabilidades críticas en todos los sistemas operativos principales —Windows, macOS, Linux y sus variantes— y en todos los navegadores web de uso masivo. Algunos de estos fallos llevaban años sin ser detectados. El más antiguo que Mythos encontró tenía 27 años de antigüedad, sepultado en el código de OpenBSD. Otro, en FreeBSD, tenía 17 años y permitía a un atacante externo tomar control total del servidor sin credenciales de ningún tipo.
Durante las pruebas internas, Mythos Preview reprodujo y explotó vulnerabilidades existentes en más del 80% de los casos en que fue puesto a prueba. Es, según los propios evaluadores del gobierno del Reino Unido (AISI), el primer modelo de IA que supera de forma consistente a los equipos humanos de élite en tareas de penetración ofensiva.
Ante estos resultados, Anthropic tomó una decisión poco habitual en el sector: no publicar el modelo de forma masiva. En su lugar, lanzó el Proyecto Glasswing, una iniciativa que permite que 40 organizaciones seleccionadas —entre ellas Amazon, Apple, Cisco, Microsoft, CrowdStrike, Google y JPMorganChase— accedan a Mythos Preview con el objetivo de encontrar y corregir vulnerabilidades antes de que puedan ser explotadas por actores maliciosos.
Junto con el acceso al modelo, Anthropic comprometió hasta 100 millones de dólares en créditos de uso para las organizaciones participantes, más 4 millones de dólares en donaciones directas a proyectos de seguridad de código abierto. La premisa detrás del Proyecto Glasswing es dar a los defensores una ventaja inicial antes de que modelos con capacidades similares estén disponibles para cualquiera.
La respuesta de Sam Altman: ¿alarmismo o crítica legítima?
La reacción más comentada no vino del mundo de la ciberseguridad sino del principal competidor de Anthropic. En una aparición en el podcast Core Memory el 21 de abril de 2026, Sam Altman calificó la estrategia de Anthropic como "marketing basado en el miedo".
La analogía que usó fue directa y bastante elocuente: "Es claramente un marketing increíble decir: 'Hemos construido una bomba. Estábamos a punto de lanzarla sobre tu cabeza. Te venderemos un refugio antiaéreo por 100 millones de dólares si te elegimos como cliente'." La crítica de Altman apunta a una contradicción que varios analistas ya habían señalado: la misma empresa que dice que su modelo es demasiado peligroso para el público general lo está usando activamente para vender acceso exclusivo a grandes corporaciones.
Altman fue más allá y señaló que el discurso del "doomerismo" tecnológico —la idea de que la IA representa una amenaza existencial inminente— ha contribuido a crear un clima hostil hacia la industria en general. "La forma en que ciertas empresas hablan sobre nosotros no ha ayudado", dijo, en alusión también a una escalada de tensiones que incluyó un ataque con cóctel Molotov a su residencia en San Francisco a mediados de abril, hecho que el propio Altman conectó con el clima de desinformación y miedo alrededor de la IA.
Altman tiene razón en señalar que el sector lleva años usando el miedo como herramienta de posicionamiento. Pero también es cierto que Mythos Preview representa una capacidad genuinamente nueva, verificada por evaluadores independientes. El debate no es solo retórico: toca el núcleo de cómo se debe gestionar el desarrollo de tecnología dual.
La postura de Anthropic, por su parte, sostiene que la decisión de no publicar el modelo de forma masiva es precisamente una demostración de responsabilidad, no de hipocresía. En su comunicado de lanzamiento, la empresa argumentó que hay una diferencia fundamental entre dar acceso controlado a defensores institucionales y lanzar una herramienta con capacidades ofensivas a cualquier usuario del mundo. La pregunta es si esa distinción es realmente tan clara como suena.
Lo que dice la evaluación independiente del gobierno británico
Uno de los elementos más relevantes del lanzamiento de Mythos es que Anthropic permitió que el AI Safety Institute (AISI) del gobierno del Reino Unido evaluara el modelo de forma independiente antes de la publicación. El informe resultante es uno de los documentos más francos que se han publicado sobre las capacidades reales de un modelo frontera.
Según el AISI, Mythos Preview supera de forma sistemática a los mejores equipos de seguridad humanos en tareas de penetración ofensiva. No solo puede identificar vulnerabilidades: puede razonar sobre cómo encadenarlas para construir un exploit funcional, adaptarse cuando los intentos iniciales fallan, y operar en entornos donde la información disponible es incompleta o ambigua. En otras palabras, actúa más como un investigador de seguridad experimentado que como un escáner automatizado.
El informe también advierte que este tipo de capacidades tiene un doble filo inevitable. Un modelo que puede encontrar una vulnerabilidad de 27 años en OpenBSD también puede, en manos equivocadas, convertirse en la herramienta de intrusión más potente que haya existido. La evaluación del AISI no recomienda explícitamente que el modelo no sea publicado, pero sí deja claro que su despliegue masivo sin salvaguardas adicionales representaría un riesgo significativo.
El mapa de poder detrás del Proyecto Glasswing
Vale la pena detenerse en quiénes son los 40 socios que tienen acceso a Mythos Preview a través del Proyecto Glasswing. La lista incluye a algunas de las empresas más grandes del mundo en infraestructura tecnológica y ciberseguridad: Amazon Web Services, Apple, Broadcom, Cisco, CrowdStrike, Google, JPMorganChase, Microsoft, Nvidia, la Linux Foundation y otras organizaciones de seguridad del sector público y privado.
Esta selección no es inocente. Más allá de sus credenciales en seguridad, varias de estas empresas son clientes significativos o partners estratégicos de Anthropic. La crítica de Altman sobre el modelo de "bomba + refugio" cobra otra dimensión cuando se observa que el acceso a la herramienta defensiva más avanzada del mundo está siendo distribuido, de momento, exclusivamente entre actores que ya ocupan posiciones dominantes en el ecosistema tecnológico global.
Esto no significa que la iniciativa sea necesariamente incorrecta: es razonable que en una primera etapa de despliegue se priorice a organizaciones con capacidad técnica y legal para manejar el modelo de forma responsable. Pero sí plantea interrogantes sobre qué organizaciones —incluyendo gobiernos de países en desarrollo, pequeñas empresas o infraestructura crítica con menos recursos— quedan fuera de esa primera línea de defensa y durante cuánto tiempo.
Para Uruguay y la región latinoamericana, este punto tiene implicaciones concretas. La brecha entre quienes tienen acceso a las herramientas de defensa más avanzadas y quienes no puede traducirse, en la práctica, en una mayor exposición de sistemas críticos locales frente a actores que sí cuentan con acceso a modelos como Mythos —ya sea a través del Proyecto Glasswing u otras vías.
¿Qué viene después? La carrera hacia el despliegue responsable
Anthropic ha dicho que no tiene planes de hacer Mythos Preview disponible al público en general "en el corto plazo", pero que su objetivo a largo plazo es "desplegar modelos de clase Mythos de forma segura y a escala, cuando nuevas salvaguardas estén implementadas". En otras palabras, reconoce que el modelo llegará al público masivo eventualmente, y que la pregunta no es si sino cuándo y bajo qué condiciones.
Esta admisión implica dos cosas. Primero, que la ventaja que tendrán los defensores actuales frente a posibles atacantes es temporal. Segundo, que el sector de la ciberseguridad —y los reguladores— tienen una ventana de tiempo limitada para construir los marcos normativos y técnicos que permitan manejar modelos con estas capacidades de forma que el beneficio supere el riesgo.
El debate con Altman, aunque puede leerse como un conflicto de egos corporativos, toca algo más profundo: el desacuerdo sobre si la transparencia radical o el acceso controlado es la mejor forma de gestionar tecnologías de doble uso. OpenAI ha apostado históricamente por lanzamientos más amplios y rápidos, argumentando que la democratización del acceso es preferible a que estas capacidades queden concentradas en pocos actores. Anthropic, al menos con Mythos, apuesta por lo contrario.
Ambas posturas tienen costos y beneficios. Lo que es difícil de sostener, como ha señalado el experto en seguridad Bruce Schneier en su análisis del caso, es que cualquiera de las dos empresas actúe únicamente movida por principios altruistas. Los incentivos comerciales de ambas compañías están profundamente entrelazados con las decisiones que toman sobre cómo y cuándo publicar sus modelos más capaces.
En síntesis
La historia de Anthropic Mythos no es simplemente la historia de un modelo de IA muy capaz. Es la historia de una industria que llega a un punto de inflexión: por primera vez, tiene en sus manos herramientas que pueden cambiar de forma irreversible el equilibrio entre ataque y defensa en el ciberespacio, y todavía no tiene claro qué hacer con ellas.
Sam Altman tiene razón en que el miedo puede ser instrumentalizado para fines comerciales. Pero Anthropic también tiene razón en que un modelo que puede hackear cualquier sistema operativo del mundo no es algo que se deba poner a disposición sin restricciones. El problema real no está en quién tiene razón en este debate: está en que el marco regulatorio global sigue siendo profundamente insuficiente para hacer frente al ritmo al que avanza la tecnología.
Para quienes gestionan sistemas de información en empresas, organismos públicos o infraestructura crítica —en Uruguay y en toda la región—, la lección práctica es clara: la ciberseguridad ya no puede tratarse como un gasto accesorio. La IA acaba de cambiar las reglas del juego, y los ataques que antes requerían años de expertise humano ahora pueden ser ejecutados, o defendidos, en minutos.
Fuentes consultadas
- → TechCrunch — Sam Altman throws shade at Anthropic's Mythos
- → TechCrunch — Anthropic debuts preview of Claude Mythos
- → Anthropic — Project Glasswing
- → AISI (UK) — Evaluación de capacidades de Mythos Preview
- → VentureBeat — Anthropic's Mythos too dangerous to release
- → Schneier on Security — On Mythos Preview and Project Glasswing
- → Foreign Policy — Claude Mythos Changes Cyber Calculus